” MARX SE EQUIVOCÓ” (TRABAJO REALIZADO VOLUNTARIAMENTE POR FONDOSACO)   Leave a comment

EL TELETRABAJO COMO TRABAJO A DOMICILIO EN LA ACTUALIDAD

“ MARX SE EQUIVOCÓ ”

1.- Introducción

Es trabajo a domicilio, como señala el Convenio nº 177 de la O.I.T.: “…el que una persona, designada como trabajador a domicilio, realiza en su domicilio o en otros locales que escoja, distintos de los locales de trabajo del empleador; a cambio de una remuneración; con el fin de elaborar un producto o prestar un servicio conforme a las especificaciones del empleador, independientemente de quién proporcione el equipo, los materiales u otros elementos utilizados para ello…”

Su origen se encuentra en el periodo artesanal anterior a la Revolución Industrial cuando, en los periodos en que la agricultura tenía poca actividad, los artesanos y los fabricantes urbanos acudían a las familias campesinas en busca de una mano de obra barata. Los empresarios abastecían a los trabajadores rurales de materias primas e incluso instrumentos para que, en sus domicilios, para que a cambio de un salario obtuviesen un producto transformado o semi-transformado. Esto suponía dos ventajas para el empresario: el pago de salarios muy inferiores y el que estos trabajadores estaban alejados del control de los gremios.
Este sistema se aplicó a la producción textil en el que la lana era repartida entre los hogares rurales donde era cardada e hilada por la familia campesina, que así obtenía unos ingresos (a destajo o en especies) en épocas de penuria y que, a partir del siglo XVIII, se irá extendiendo a otros sectores como la madera y el metal.

Para Karl Marx el trabajo a domicilio era: “donde por lo demás la irregularidad es la regla, el obrero depende por entero en lo que se refiere a sus materias primas y a su ocupación, de los caprichos del capitalista, quien en ese caso no necesita valorizar ningún capital anticipado en construcciones, máquinas, etcétera. Por consiguiente, puede reclutar, de manera sistemática, un ejército industrial de reserva, siempre disponible, diezmado por la exageración del trabajo forzado durante una parte del año, y reducido a la miseria durante la otra.” y “algo que moriría absorbido por el moderno industrialismo nacido de la revolución industrial”.

Sin embargo, la figura ha subsistido en base, principalmente como decía Gaspar Bayón, a:

– El ahorro de capital y de locales para el empresario.
– El deseo de determinadas categorías de trabajadores de sustraerse al ambiente del taller.
– El constituir un medio de aumentar, en privado, los ingresos familiares.

En cualquiera de las hipótesis el trabajo a domicilio suponía:

– Una gran independencia jurídica de organización y de vida frente a una gran independencia económica.
– Un uso del sistema de salario por pieza o labor efectivamente realizada para su remuneración.

Aunque los grandes inconvenientes, como señala García Oviedo, que presentaba éste sistema eran principalmente:

– Lo exiguo de los salarios.
– Las excesivas jornadas de trabajo.
– Las pésimas condiciones sanitarias de los locales donde las labores se realizaban.

2.- Desarrollo normativo de trabajo a domicilio en España.

2.1.- Primera regulación

En España, el trabajo a domicilio era, en sus inicios y hasta muy avanzado el siglo XX era un campo dominado por las mujeres, justificado en peregrinas razones tales como: que el trabajo de la mujer fuera de su domicilio; por las condiciones en que se desarrolla, en ocasiones en industrias insalubres y peligrosas, es perjudicial a la fisiología de la mujer e indirectamente a su moralidad; o que una mujer forzada a trabajar fuera de su casa corre el grave riesgo de descuidar la atención familiar y la educación de sus hijos.

El desarrollo normativo de este tipo laboral se inició con un informe del Instituto de Estudios Sociales que, en 1919, elaboró un proyecto de ley sobre el trabajo a domicilio y que fue la base del Real Decreto-Ley de 26 de julio de 1926, dictado en beneficio de una gran masa de trabajadores, en especial mujeres y que definía las principales características del trabajo a domicilio, definiendo el concepto básico de esta especialidad de trabajo y las personas patronos y obreros a las que serán aplicables sus disposiciones y que reconoce la importancia del “trabajo de aguja” (confección de ropas de todo género), el principal tipo de trabajo a domicilio que se desarrollaba en aquellos años.

Durante la Segunda República, este Real Decreto-Ley mantuvo, con ciertas modificaciones su vigencia, y aunque la Ley de contrato de trabajo republicana incluyó en el concepto de trabajador a los que llamaba obreros a domicilio, no entró en su regulación.

2.2.- Regulación durante el periodo franquista

La dictadura del general Franco trató de desvincular a la mujer de la actividad laboral en oficinas y talleres, otorgándole un papel de esposa y madre; pero la situación económica derivada de la Guerra Civil, impuso la necesidad de que muchas mujeres compaginasen la atención al hogar con la realización de trabajos domiciliarios en labores que, por la educación recibida, estaban en condiciones de llevar a cabo. Así el “trabajo de aguja” se convierte en la actividad mayoritaria de mujeres de todas clases e ideologías.

El Fuero del Trabajo incluyó el trabajo a domicilio junto a las cuestiones referentes al trabajo de las mujeres y de los niños y los Textos Refundidos de la Ley del Contrato de Trabajo, Decretos de 26 de enero y 31 de marzo de 1944 donde se configuraba como contrato de trabajo especial el contrato de trabajo a domicilio y, en su art. 114, se definía como: “el que realice el trabajador en su morada u otro lugar libremente elegido por él sin la vigilancia de la persona por cuenta de la que trabaje, ni de representante suyo”.

Las Reglamentaciones de Trabajo, creadas por la Ley de 16 de octubre de 1942, eran “un conjunto sistemático de normas que dicta el Ministerio de Trabajo para regular las condiciones mínimas a que han de ajustarse los contratos individuales de trabajo para una determinada rama de la producción nacional o, excepcionalmente, para una empresa única de destacada importancia” que suponían la consecuencia de la ausencia de la falta de autonomía colectiva y que tenían una naturaleza jurídica muy discutida (STS Sala VI de 9 de octubre de 1963, “…tienen rango legal y la misma fuerza de obligar que las leyes”; STS Sala VI de 27 de junio de 1968, “…rango de legislación delegada…”; o anomalías jurídico-formales, como las denominaba Alonso Olea, “…ya que si se las quería dar rango de ley, bastaba aprobarlas mediante un Decreto-Ley”). A través de estas normas se reguló, en muchos casos, el trabajo a domicilio, destacando la completísima que hizo la Reglamentación Nacional del Trabajo en el sector de la confección, vestido y tocado.

2.3.- Regulación actual

En la actualidad en trabajo a domicilio aparece definido en el art. 13.1. del Real Decreto Legislativo 1/1995, de 24 de marzo, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores que lo define, siguiendo la forma clásica como; “aquel en que la prestación de la actividad laboral se realiza en el domicilio del trabajador o en el lugar libremente elegido por éste y sin vigilancia del empresario.”

Son los convenios colectivos los que hoy día regulan en nuestro país está forma de actividad laboral. Como ejemplo, el vigente Convenio Colectivo de la industria del calzado que, en sus arts. 18 y 19 establece las peculiaridades del trabajo a domicilio en el sector, de las que podemos destacar:

– “El contrato se formalizará por escrito con el visado de la Oficina de Empleo, donde quedará depositado un ejemplar, en el que conste el lugar en el que se realice la prestación laboral, a fin de que puedan exigirse las necesarias medidas de higiene y seguridad que se determinen.”, art. 18.2.
– “Las personas que trabajan a domicilio tienen derecho a trabajar el mismo número de días que las personas de categoría profesional equivalente en el seno de la empresa, debiendo desarrollar el mismo rendimiento normal que esté determinado en la empresa.”, art. 18.3.
– “Las personas que trabajan en su domicilio, por la jornada pactada en este Convenio, percibirán el salario fijado en el mismo a rendimiento normal, más un 10% del mismo salario en concepto de gastos generales (luz, herramientas, etc.).” art. 19.1.

3.- La nueva forma del trabajo a domicilio: el teletrabajo

Al principio de los años ochenta del pasado siglo, se inició la gran difusión de las tecnologías de la comunicación y de la información, basada en la transferencia de archivos FTP y en la configuración de la world wide web, que se extiende rápidamente por todo el mundo. Esto vino a producir, en el mundo laboral, el inicio, primero, y luego la generalización de una nueva forma de trabajar a distancia (el teletrabajo) utilizando las herramientas informáticas, que, para la OIT (Informe sobre el Empleo en el Mundo 2001,- La vida en el trabajo en la economía de la información”), “es muy posible que la revolución de las comunicaciones tenga repercusiones más profundas y generalizadas que la propia revolución industrial”.

2.1.- Concepto de teletrabajo

El concepto de teletrabajo no es algo nuevo, en los años setenta del siglo XX, durante la crisis del petróleo, el profesor de la University of Southern California Jack Nilles propuso como una forma de ahorrar en el consumo de combustibles en los desplazamientos de los trabajadores el “enviar el trabajo al trabajador en lugar del trabajador al trabajo” utilizando para ello comunicaciones basadas en las tecnologías de la información; aunque en aquellos momentos era algo casi utópico.

La OIT, define el teletrabajo como: “cualquier trabajo efectuado en un lugar donde, lejos de las oficinas o talleres centrales, el trabajador no mantiene contacto personal con sus colegas, pero puede comunicarse con ellos a través de las nuevas tecnologías”.

El Acuerdo Europeo sobre Teletrabajo de 16 de julio de 2002 considera que: “El teletrabajo es una forma de organización y/o de realización del trabajo, utilizando las tecnologías de la información en el marco de un contrato o de una relación de trabajo, en la cual un trabajo que podría ser realizado igualmente en los locales de la empresa se efectúa fuera de estos locales de forma regular.”

La Comisión Europea ha propuesto un amplio concepto de teletrabajo: “un método de organizar y/o realizar el trabajo mediante el cual una proporción considerable del tiempo de trabajo del empleado está: a distancia de las oficinas de la empresa, o de donde se entrega el resultado del trabajo; y cuando el trabajo se realiza con el uso de tecnologías de la información y de tecnologías de transmisión de datos, en modo particular con Internet”.

Roger Blainpain piensa que el teletrabajo es: “una forma de trabajo desarrollada por cuenta de un empresario, utilizando tecnología informática o de telecomunicaciones.” y para Francisco Ortiz Chaparro es: “trabajo a distancia utilizando las telecomunicaciones”.

Del análisis de todas estas definiciones podemos obtener unas notas características de esta nueva forma de actividad laboral:

– La distancia.- El trabajo se realiza en un lugar alejado de aquel donde se encuentra en empresario para el cual se ejecuta la prestación laboral y donde se evalúan sus resultados.
– El uso de las telecomunicaciones.- Para que exista teletrabajo es necesario un uso constante de los modernos sistemas de comunicaciones, que mantienen en permanente contacto al empresario y al trabajador.

2.2.- Tipos de teletrabajo

A pesar de lo que podríamos suponer el teletrabajo no es algo que solo puede desarrollarse desde el domicilio del trabajador, sino que presenta distintas variantes, de las que podemos destacar:

– Teletrabajo en el hogar (electronic homework): Es la primera y la forma de teletrabajo más común. El trabajador dispone de todas las herramientas necesarias para trabajar y estar comunicado con la oficina en su casa, así se identifica su domicilio con su lugar de trabajo. Ejemplos serían un programador, un grabador de datos o un periodista o un consultor freelance.
– Trabajo itinerante (mobile work): Es el teletrabajo realizado por una persona que se desplaza de un lugar a otro y se mantiene en contacto con su empresario a través de dispositivos telemáticos portátiles (PCs, smartphones, etc.). Ejemplos serían un ejecutivo o un gestor de redes.
– Telecentros (telework centres): Son oficinas de recursos compartidos que dispones de las instalaciones de telecomunicaciones y equipos informáticos necesarios para desarrollar el teletrabajo. Así, las empresas pueden tener oficinas en diferentes lugares pero que trabajan conjuntamente conectadas por intranet.

2.3.- Regulación jurídica del teletrabajo en España

De las tres variedades de teletrabajo enunciadas nos vamos a centrar en la primera, el teletrabajo en el hogar, para estudiar su posible regulación jurídica en nuestro país.

Hay que hacer notar que el teletrabajo es algo que nuestro ordenamiento jurídico laboral está ignorando. Son numerosas las peticiones de que el legislador acometa esta tarea y en este sentido tanto los sindicatos como el Partido Popular han solicitado una urgente regulación de esta nueva figura laboral. Actualmente, cabría pensar que la relación laboral que más se aproxima al teletrabajo en el hogar es el contrato de trabajo a domicilio, recogido en el art. 13 del TRET, mediante el cual la prestación del trabajador se lleva a cabo en su domicilio o en el lugar que elija, pero sin la vigilancia del empresario. Si embargo, la doctrina mantiene posturas contrapuestas

Para Montolla Melgar, el teletrabajo es “la moderna concepción del trabajo a domicilio, en donde se sustituye la tradicional prestación de servicios manuales para la elaboración de objetos artesanos por la que inicialmente fue concebida la figura, por la prestación de servicios intelectuales mediante terminales.”

Mientras que para Rodríguez-Piñero “…el art. 13 no es la solución, primero, porque no coincide su ámbito de aplicación, no es lo mismo materialmente el teletrabajo que el trabajo a domicilio…”

La jurisprudencia sobre este tema es escasa. Existen sentencias, como la del Tribunales de Justicia de Madrid de 30 de 1999 o de la Sala IV del Tribunal Supremo de 22 de abril de 1996, que consideran únicamente al teletrabajo como una forma de trabajo por cuenta ajena propiciada por las nuevas tecnologías.

Sin embargo, conviene señalar que para el Tribunal Supremo el teletrabajo no es una modalidad de trabajo a domicilio, pues como dice la sentencia e la Sala IV de 11 de abril de 2005, “El contrato de trabajo a domicilio se define en el artículo 13 del Estatuto de los Trabajadores como aquél en el que la prestación de trabajo de la actividad laboral se realiza en el domicilio del trabajador o el lugar libremente elegido por éste y sin vigilancia del empresario. Por su parte, el teletrabajo es una forma de organización y/o de realización del trabajo, con el uso de las tecnologías de la información, en el marco de un contrato o de una relación de trabajo, en la que un trabajo, que hubiera podido ser realizado igualmente en los locales del empleador, se efectúa fuera de estos locales de manera regular (punto 2 del Acuerdo Marco Europeo sobre Teletrabajo). No se trata de conceptos coincidentes, porque el teletrabajo puede prestarse en lugar no elegido por el trabajador y distinto de su domicilio y porque además puede haber formas de teletrabajo en la que exista una vigilancia empresarial (algunas manifestaciones de trabajo on line), aunque este elemento del control pudiera ser hoy menos decisivo en orden a la calificación y en cualquier caso las formas de control a través de las tecnologías informáticas no siempre son equiparables a la vigilancia tradicional, que es la que menciona el artículo 13 del Estatuto de los Trabajadores por referencia a los tipos también tradicionales del trabajo industrial a domicilio.”

En la actualidad, el teletrabajo aparece contemplado en numerosos convenios colectivos como pueden ser: el de la Industria Química, art. 10. bis; el de Telefónica Móviles de España S.A.; art. 65; el Telefónica de España S.A.U.,cláusula 12; el Consultoría Tecnológica para el Comercio, S.L.(Consultec), art.8.3; el de Perfumería y afines, art. 15; etc.

La Administración General del Estado, no ha ignorado el asunto y, en 2006, inició el “Plan Concilia” que establece medidas para favorecer la conciliación de la vida laboral, familiar y personal de todos sus empleados, a través del teletrabajo.

Todo esto nos lleva a plantearnos la necesidad de regular jurídicamente esta figura laboral que cada vez tiene más importancia. Recientemente el Partido Popular presentó una proposición de ley de modificación del Estatuto de los Trabajadores para equiparar los derechos de los teletrabajadores con los de los trabajadores que acuden regular y físicamente a los locales de la empresa. La proposición fue rechazada por el Congreso de Diputados, aunque el grupo parlamentario del PSOE consideró que: “el teletrabajo es una opción de futuro sobre la que habrá que legislar en el futuro, pero en la actualidad el Estatuto de los Trabajadores sigue sirviendo de referencia”.

3.- Conclusiones

3.1.- El teletrabajo es una nueva forma de trabajo

El teletrabajo y el trabajo a domicilio son dos formas de la realización de un trabajo por cuenta ajena que presentan analogías como:
– El lugar donde se trabaja.- En ambos el trabajador elige donde realizar sus tareas, normalmente su domicilio.
– El control por parte del empresario.- A través del libro-control (trabajador a domicilio) o a través del sofware (teletrabajo).
– La subordinación al poder de dirección del empresario.
Y diferencias como:
– El tipo de trabajador y trabajador.- Mientras que en el trabajo a domicilio, históricamente, tenía por objeto actividades manuales realizadas por personas con poca capacitación, el teletrabajo, en la mayoría de las veces, supone una actividad intelectual que exige un trabajador cualificado. No es lo mismo coser un pantalón que diseñar una aplicación informática.
– Los materiales e instrumentos de trabajo.- En el trabajo a domicilio los materiales y las herramientas eran suministrados por el patrono, mientras que en el teletrabajo, normalmente los instrumentos (equipo informático) es propiedad del trabajador.
Por lo cual, desde nuestro punto de vista, es innegable que nos encontramos ante una nueva forma de trabajo por cuenta ajena, que aunque cabría encontrar su origen en el trabajo a domicilio, es algo totalmente diferente, una nueva rama del árbol de las relaciones laborales nacida, de esa denominada “cuarta revolución industrial”, del gran desarrollo tecnologías de la información y de la comunicación.

3.2. Necesidad de una regulación jurídica del teletrabajo
El vacío legal existente sobre el teletrabajo no cabe intentar cubrirlo, como sostiene parte de la doctrina, con una aplicación analógica del art, 13 del TRET o con menciones o intentos de aplicación de la figura en los Convenios Colectivos.
Desde nuestro punto de vista es necesaria una urgente regulación jurídica del teletrabajo, ya que el art. 13 del TRET, es insuficiente y para ello proponemos dos vías:
– Una modificación legislativa del TRET, a través de la cual se adicionasen unos arts. que definiesen y disciplinasen esta forma de trabajo por cuenta ajena.
– Que en aplicación de lo dispuesto en el art. 2.1.i. del TRET, al distinguir las relaciones laborales de carácter especial, (que como dicen Alonso Olea y Mª. Emilia Casas “son relaciones con fuertes particularidades en cuanto al trabajo que es el objeto de regulación”) considerar al teletrabajo como una relación laboral de carácter especial.

Creemos que la segunda opción sería la mejor solución; ya que los rasgos atípicos que presenta el teletrabajo, tales como la flexibilidad horaria, el lugar de prestación de servicios la obligada utilización de nuevas tecnologías, etc., lo convierten en un tipo de trabajo de muy carácter especial.
En este caso el camino seguir sería:
1º.- La modificación por las Cortes del art. 2 del TRET añadiendo a su apartado dos un nuevo punto: el j. “La de los teletrabajadores”.
2º.- El dictado por el Gobierno un Real Decreto disciplinando este tipo de trabajo.
4.- Reflexión final

El teletrabajo a domicilio es algo con un gran potencial de crecimiento y en un futuro próximo veremos cada vez más y más profesionales que, desde su casa y conectados con la empresa, realizan su actividad laboral sin tener que desplazarse a un centro de trabajo. Esto supondrá, tanto para trabajadores como empresarios numerosa ventajas.

Para el trabajador: Posibilidad de disponer de más tiempo libre (ya no necesita desplazarse), más flexibilidad de horario (el decide su jornada de trabajo), trabajar en un entorno más a su gusto (la consiguiente disminución del stress), favorecer su acceso a la formación a través de la teleformación (usa su instrumento de trabajo para obtener nuevos conocimientos), más conciliación de la vida laboral con la familiar, integración laboral de los incapacitados, etc.

Para la empresa: ahorro de costes (al no necesitar grandes infraestructuras), menores problemas de convivencia entre los trabajadores, facilidad de expandirse geográficamente, aumento de la productividad, etc.Sin olvidar el ahorro de combustible, la reducción de los problemas de tráfico y de contaminación que supone el que el trabajador ya no tenga que desplazarse a la empresa.

Por ello y sin olvidar que el teletrabajo es una forma “sui generis” del trabajo a domicilio; no cabe duda de que Marx se equivocó al profetizar su desaparición, pues el trabajo a domicilio, aunque sea un tipo especial, no ha muerto sino que cada vez hay más trabajadores de este tipo. Por ello, y con todo respecto, nos atrevemos a aplicar a D. Karl, con todo respeto, la famosa frase, falsamente atribuida a Zorrilla: “los muertos que vos matáis gozan de buena salud”.

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Publicado abril 12, 2011 por fondosaco en Grupo 31 derecho trabajo UAM, Uncategorized

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